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| AMAIKE |
Aunque Amaike luchó con coraje y decisión para no perder la libertad que la alejaba de su amor, nada pudo hacer...
Ya en plena noche, los tenaces soldados regresaron complacidos, y al flanquear la entrada del fuerte, se vio llegar con ellos a la más hermosa de las prisioneras. Esa misma noche, nadie pudo explicar cómo, pero amaike logró escapar del fuerte, todavía ceñida por algunas ligaduras de las que no pudo liberarse completamente. Con agilidad felina se perdió en la oscuridad de la noche. Pero un profundo foso se interpuso en su camino.
Recién al día siguiente, con las primeras luces de la madrugada, se tuvo la certeza de que amaike, la extraña flor de la serranía,
había quedado prisionera de las
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